¿Sabes disfrutar del vino?

El mundo del vino ha evolucionado mucho en los últimos años. Cuando vamos al supermercado o a la vinoteca en busca de un vino nos encontramos una variedad que en algunos casos es abrumadora. Más si cabe la cantidad de gadgets que se han inventado y se comercializan en muchas tiendas especializadas y grandes superficies. Pero, ¿realmente sabemos disfrutar de un buen vino?.

Para tomar un vino y disfrutar cualquier momento es bueno. Una de las cosas más positivas de tomar una copa de vino es poder hacerlo en compañía. Una cena romántica en pareja, una cena con amigos o compañeros de trabajo o cualquier celebración, son situaciones idóneas para descorchar una botella de vino y disfrutar de ella.

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Factores que influyen a la hora de disfrutar un vino

Existen una serie de puntos importantes a la hora de disfrutar de una copa de vino. La temperatura, la cantidad y variedad de vinos que encontramos en el mercado, el descorchado y las copas.

1- La temperatura del vino es muy importante. Tanto la temperatura de conservación como la temperatura a la que debe servirse. Nuestro sentido olfativo funciona con los vapores al oler el vino. Hay que tener en cuenta que ningún vino se sirve a más de 20º porque no sabe bien a temperaturas superiores.

  • De 15º – 20ºC. El vino tinto tiene un peso molecular mayor que los vinos blancos, es por eso que es menos volátil. El vino tinto lo servimos a temperatura ambiente porque es cuando sus elementos aromáticos comienzan a evaporarse. Cuanto más solido y más cuerpo tenga el vino los elementos aromáticos se evaporarán a temperatura más alta. Por el contrario, un tinto de gran calidad necesita la temperatura ambiente, incluso calentarlo en la copa con la mano para que sus elementos más complejos se volatilicen. Encontramos vinos intensos con aromas de grosella negra, tintos especiados y cálidos, tintos agridulces pesados o vinos fortificados cálidos.
  • De 13ºC – 15º. Un tinto ligero y aromático puede tomarse como un vino blanco. Encontramos vinos tintos sedosos con aroma a fresa que se toman a una temperatura ambiente fresca. Los taninos son más perceptibles a bajas temperaturas, así un tinto joven tánico a más temperatura su sabor será más suave, más evolucionado.
  • De 11ºC – 13ºC. El frío contrarresta la riqueza de los vinos muy dulces. La acidez es más intensa a temperaturas más bajas. A una temperatura fresca se sirven tintos jugosos y afrutados, tintos agridulces deliciosos, vinos fortificados ácidos o vinos dulces dorados.
  • De 8ºC – 11ºC. Un vino que se sirve demasiado caliente no refresca. Es más sencillo servir a temperatura adecuada los vinos blancos que los tintos. Una buena forma de enfriar el vino es poniéndolo en un cubo con hielo y agua o cubrirlo con un enfriador. Servimos fríos blancos intensos con aromas a frutos secos, blancos maduros con aromas tostados o blancos aromáticos.
  • De 6ºC – 8ºC. En los vinos blancos hay que resaltar la acidez. Blancos verdes ácidos, vinos espumosos, rosados delicados o vinos ligeros fortificados ácidos se sirven bien fríos.
  • De 4ºC – 6ºC. Son apropiados para consumir a estas temperaturas lo blancos neutros muy secos y vinos espumosos económicos que a estas temperaturas son más agradables. Los vinos blancos de calidad inferior tienen mejor sabor a temperaturas más bajas.

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2- La cantidad y la variedad de vinos. A la hora de elegir el vino que vamos a tomar tenemos que pensar en la gente con la que lo vamos a compartir para calcular en número de botellas. Dependerá también si queremos consumir un mismo vino o tenemos diferentes vinos. En este caso, es importante el orden para servirlo. Es conveniente servir primero los vinos más jóvenes pues se realzarán las características de otro más viejo servido después. Los vinos blancos, por ejemplo, realzan las características de un tinto que se toma a continuación. Los vinos ligeros acentúan las características de vinos más densos y los secos las características de los dulces. A la hora de combinar vinos otro orden que no fuera este resultaría fatal para los vinos blancos, para los ligeros o para los jóvenes porque perderían protagonismo. Dependiendo del momento en que disfrutemos del vino y del maridaje elegiremos qué vinos son los más apropiados.

3- Descorchar la botella. Es importante descorchar bien la botella. En el caso de los vino tintos no es tanto el problema pero hay que asegurarse de servir el vino a la temperatura adecuada antes de descorchar la botella. Si se nos rompe el corcho y no podemos sacarlo simplemente lo empujamos dentro y al servir los retiramos de la copa. En ocasiones es necesario decantarlo. Bien porque se han formado sedimentos, para que respire o para que tenga buen aspecto. Cuando tenemos sedimentos lo ideal es dejar que reposen en el fondo y tener cuidado a la hora de servirlo en el decantador.

4- Las copas. Existen diferentes tipos de copas para los diferentes tipos de vino. La copa ideal tiene forma de tulipán de tamaño grande, pie esbelto y fabricada en cristal fino y claro. Las copas se llenan sólo hasta la mitad para poder removerlo y apreciar los aromas correctamente. Es importante mantener limpias las copas y bien aclaradas para que los restos de detergente no estropeen nuestro vino. Lo mejor es lavarlas con agua caliente sin jabón y secarlas bien.

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Podemos disfrutar del vino en cualquier momento, sólo necesitamos saber cómo hacerlo. Apreciar sus matices, sus aromas… y lo mejor, poder compartirlo. Disfrutar del vino se ha convertido en una experiencia que cada vez nos aporta nuevos conocimientos pero que puede también hacer que los momentos sean inolvidables, pues cada vino es un viaje diferente.

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